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Cooperativismo eléctrico, un modelo centenario nacido para garantizar la soberanía y democratización energéticas de la ciudadanía

21/03/2022 

La Federación de Cooperativas Eléctricas de la CV denuncia los abusos de las grandes eléctricas en medio de la mayor crisis energética desde la liberalización del sector

En España existían antes de la Guerra Civil más de 2.000 cooperativas eléctricas que realizaban todas las actividades necesarias para el suministro eléctrico en la zona que cubría su red. A partir de la posguerra se produce la absorción de la mayoría de estas entidades y, gradualmente, un período de concentración empresarial. De estas cooperativas centenarias, han resistido 21 en todo el territorio nacional, 16 de las cuales se encuentran en la Comunitat Valenciana.

A partir del proceso de liberalización del mercado eléctrico que culminó en 2009, han surgido alrededor de una veintena de comercializadoras que han optado por la sociedad cooperativa como forma jurídica y un porcentaje significativo están localizadas en la Comunitat Valenciana. Esperemos que la transposición de las directivas europeas con contenidos relacionados con Comunidades Energéticas propicie la constitución de nuevas cooperativas eléctricas que servirán como instrumento de participación ciudadana en el ámbito energético.

Las cooperativas eléctricas lo que cooperativizamos es el consumo eléctrico. Nuestros socios, para adquirir dicha condición, tan solo deben realizar la aportación obligatoria correspondiente, nada más. La mayoría son socios consumidores, aunque también hay cooperativas que tienen abonados no socios. Siempre hemos tenido unos precios muy competitivos. Lo que nos caracteriza antes y ahora es la atención personalizada, la cercanía y la obra social.

La Federación de Cooperativas Eléctricas de la Comunidad Valenciana asociamos a las siguientes cooperativas eléctricas, todas ellas ubicadas en la Comunitat Valenciana: Eléctrica de Castellar S.C.V.; Eléctrica de Callosa de Segura, S.C.V.; Eléctrica de Meliana S.C.V.: Eléctrica de Sot de Chera S.C.V.: Eléctrica de Chera S.C.V.; Eléctrica de Vinalesa, S.C.V.; Electrodistribuidora de F.A. El Serrallo; Eléctrica de Guadassuar S.C.V y Suministros Especiales Alginetenses Coop. V.

Beneficios sociales, económicos y medioambientales

Básicamente, los beneficios aportados por las cooperativas eléctricas son sociales, económicos y medioambientales. Las cooperativas del sector ofrecen un trato personalizado y asesoramiento adecuado a las necesidades de las personas socias. Los beneficios generados son destinados principalmente a fines sociales, benéficos y a la formación y promoción del cooperativismo. Hay que destacar nuestro compromiso con el territorio, ya que las cooperativas mantienen una base social comprometida con sus raíces, convirtiéndose así en un antídoto contra la deslocalización.

Las cooperativas desarrollan una importante labor social en beneficio de los habitantes de los municipios donde ejercen su actividad. Dependiendo de cada cooperativa, la obra social puede abarcar desde la concesión de becas a estudiantes de educación Primaria, Secundaria y Superior, ayudas a jubilados y asociaciones benéficas, AMPAS, bonos de comida para escolares, hasta patrocinios culturales y deportivos a asociaciones de los municipios o fomento de la lectura con la puesta en marcha de bibliotecas.

Por poner un ejemplo entre muchos, uno de los últimos proyectos a destacar como parte de la obra social de la cooperativa eléctrica de Guadassuar ha sido la construcción y puesta en marcha de un tanatorio, servicio que hasta el momento no tenía la localidad y que obligaba a desplazarse a los vecinos a otras poblaciones. La cooperativa ha fijado con la empresa concesionaria un precio especial para el conjunto de los servicios funerarios que será aplicable a todos los socios de la cooperativa y miembros de su unidad familiar.

Voz de alarma ante la grave escalada de precios de la energía

En el actual contexto de crisis energética y de escalada de precios, la Federación de Cooperativas Eléctricas de la C.V, en acción coordinada con todas las cooperativas socias, queremos poner de manifiesto la grave situación que estamos sufriendo las pequeñas comercializadoras del mercado libre como consecuencia de la excepcional escalada de precios en el mercado mayorista o pool eléctrico.

Históricamente, la compra en el pool ha sido la forma más económica de adquirir la energía para ofrecer a los socios los precios más competitivos. En los últimos años el coste de la electricidad ha fluctuado entre los 40 y 57 €/Mwh. Recordemos que el tope en el mercado mayorista de España era de 180 €/Mwh, pero el pasado mes de julio, se elevó por exigencias de la Unión Europea (UE) hasta los 3.000 €/Mwh.

Evolución anual del precio mayorista (OMIE)
Año Precio medio €/MWh
2022 (provisional) 200,97
2021 111,85
2020 33,96
2019 47,68
2018 57,29
2017 52,24
2016 39,67
2015 50,32
2014 42,13

Durante estos dos últimos años, en los que la crisis sanitaria ha afectado a todos los sectores, las cooperativas eléctricas han estado al lado de sus socios reduciendo al máximo las tarifas, anulando cortes por impago, mucho antes de que así lo estableciera la Administración, y ofreciendo facilidades de pago extraordinarias para proteger a los socios.

Mientras tanto, se ha ido gestando la mayor crisis energética conocida desde la liberalización del sector que está impactando tanto a los consumidores que tienen contratada la tarifa regulada, como a la mayoría de los que están en el mercado libre.

Desde finales de abril el precio en el mercado mayorista se ha ido impulsando al alza, fuera de ninguna previsión, hasta alcanzar los 574,93 €/MWh el pasado 8 de marzo. Esta situación, en la que incluso por momentos el precio del Mwh se ha disparado en más de un 1.000%, nos ha dirigido a una posición frágil.

Precio del mercado diario desde 10/03/2021 a 10/3/2022

Precio del mercado diario de la energía

La escalada de precios está causando a las cooperativas tensiones de tesorería muy importantes, ya que obliga a multiplicar los avales que exige el mercado organizado OMIE y, al mismo tiempo, se ha elevado la necesidad de liquidez a cifras ya millonarias, resultado de la ejecución de compra diaria de energía y su venta mensual.

A su vez, la velocidad a la que se ha producido la subida de precios en el mercado ha provocado que las pequeñas comercializadoras libres hayan adaptado sus precios de venta, durante muchos meses, de forma posterior a las subidas del mercado, incrementando sus pérdidas en el ejercicio 2021 y el actual, sin posibilidad real de recuperarlas.

Por otra parte, hay que tener en cuenta los problemas que está causando a las comercializadoras la medida extraordinaria impulsada por el Gobierno de reducción del IVA del 21 al 10% a clientes domésticos. Las cooperativas siguen efectuando los pagos de energía y costes regulados al 21%, mientras que los deben repercutir al 10%. Esta situación hace que las comercializadoras sean las que estén financiando la rebaja del IVA, adelantando una gran cantidad de dinero, que no se recupera hasta que es devuelto por Hacienda.

En este contexto, muchas de las comercializadoras independientes —que no pertenecen a grandes eléctricas y, por tanto, con elevada dificultad de financiación— han bajado la persiana sin remedio. Sin ir más lejos, el pasado 7 de marzo el Ministerio comunicó el proceso de inhabilitación de otras 5 comercializadoras más, que ya se suman a una larga lista en lo que va de año.

Nuestra experiencia y capacidad de gestión unidas a la financiación propia que hemos consolidado históricamente, nos están permitiendo soportar la situación mejor que el resto de competidores. No obstante, las cifras del mercado están llegando a cotas totalmente absurdas donde, como cooperativas de consumo eléctrico, debemos aconsejar a los socios que consuman lo mínimo imprescindible. Al menos hasta que desde Europa se adopten las medidas necesarias para responder al aumento de los precios de la energía y sean aplicadas con urgencia por el Gobierno, no antes del mes de abril.

Entre las propuestas que la UE tiene encima de la mesa destacan, poder actuar directamente sobre los precios de la energía eléctrica, limitando temporalmente los precios; reformar el sistema de formación de precios actual y desvincularlo de la volatilidad de los precios del gas natural en situaciones de emergencia; o recuperar parte de los «beneficios caídos del cielo» de las empresas de generación, para amortiguar los precios de la energía.

En estos momentos, las pequeñas comercializadoras libres y en especial las cooperativas eléctricas de la Comunidad Valenciana —donde se ubican la mayoría de cooperativas eléctricas centenarias del país— se encuentran en inferioridad respecto a las grandes eléctricas. En este escenario, sólo las grandes matrices eléctricas que poseen plantas de generación ya amortizadas o de muy bajo coste de operación, están disfrutando ahora de los llamados “beneficios caídos del cielo” (windfall profits) y, por tanto, pueden ofrecer precios más ventajosos que los que ofrecen las comercializadoras independientes.

Las grandes eléctricas, aprovechando los actuales defectos del mercado organizado y su posición dominante en el sector, presentan ofertas para nuevos clientes que, aunque puedan ser engañosas a medio plazo, son mejores que las que pueden ofrecer nuestras cooperativas. Motivo por el cual, en los últimos meses las cooperativas eléctricas están experimentando una progresiva disminución de su base social.

A pesar de todo, las cooperativas están realizando grandes esfuerzos para resolver o minorar los efectos negativos de los problemas que afectan a sus socios. Sin embargo, existen obstáculos cuya solución no está en sus manos y corresponde abordar a la Administración. No obstante, las cooperativas siguen trabajando para ser competitivas, manteniendo su filosofía, valores y trabajando en favor de las personas socias consumidoras, convencidas de que el cooperativismo eléctrico es el mejor modelo que puede garantizar la soberanía y democratización energética de la ciudadanía ante el actual reajuste del sistema energético.